IMPORTANCIA
DE LA CONTABILIDAD EN LAS CIENCIAS
Antes de la aparición de la
escritura china y de la maya, que fueron invenciones relativamente
tardías, hacia el último siglo del cuarto milenio A.C., los funcionarios
de las ciudades-estados sumerias de la Mesopotamia, como por ejemplo Uruk
habían desarrollado un sistema para asentar cifras, pictogramas e
indeogramas sobre superficies de arcilla preparada al efecto.
En Uruk, en 1920 y 1930 un equipo de arqueólogos alemanes sacó a la luz
numerosos ejemplos de estos asientos arcaicos. Estudios realizados
posteriormente han permitido determinar que el repertorio de caracteres
empleado por los escribas de Uruk era amplio y se lo estima en no menos de
1500 signos independientes. La mayor parte de éstos son ideogramas
enteramente abstractos y los escasos pictogramas representan animales
salvajes como el lobo o el zorro, elementos de tecnología avanzada como
el carro o la maza.
Qunque la mayor parte de los textos de Uruk no han sido aún descifrados,
algunas identificaciones permiten deducir que los escribas de Uruk
registraban, principalmente, asuntos como transacciones comerciales y
ventas de tierras. Algunos de los términos que aparecen con mayor
frecuencia son los de pan, cerveza, oveja, ganado mayor y vestimenta.
En Uruk las tabillas fueron encontradas en un conjunto de dependencias del
templo; del resto la mayor parte salió a la luz en las ruinas de casas
privadas, en las que la presencia de sellos y de tapones de arcilla para
jarras marcados con improntas testimonia cierto tipo de actividad
mercantil.
Investigadores de la Universidad de Chicago realizaron un análisis de los
archivos del palacio de Nuzi, una ciudad iraquí del segundo milenio A.C.,
que provenían de excavaciones realizadas en los años 1927 y 1931. Tales
estudios permiten informar sobre la existencia de un sistema de asientos
que utilizaba "fichas". Según los textos de Nuzi, dichas fichas
se empleaban con fines contables; se decía de ellas que estaban
"depositadas", "transferidas" y
"suprimidas".
El investigador Leo Oppenheim imaginó un tio dual de sistema contable en
los textos de Nuzi; además de los documentos uniformes de los escribas,
la administración palaciega poseía unas cuentas tan tangibles paralelas.
Por ejemplo, una ficha de una clase determinada podría representar cada
uno de los animales de los rebaños del palacio. Cuando en la primavera
hubieran nacido nuevos animales, se añadiría un número igual de fichas
nuevas; cuando se sacrificaban animales, se sustraería el número
apropiado de fichas. Se trasladaban las fichas de un estante a otro,
probablemente cuando los animales se movieran de un aprisco a otro, cuando
las ovejas fueran esquiladas, y así sucesivamente.
Un hallazgo de una tablilla hueca, en forma de huevo, en las ruinas del
palacio vino a reforzar esta hipótesis. La inscripción que figura en la
tablilla resultó ser una lista de 48 animales. Esta tablilla resonaba y
cuando se la abrió se hallaron en su interior 48 fichas. Presumiblemente
esta combinación de una lista escrita y fichas contables representaba una
trasferencia de animales de un servicio de palacio a otro.
El gran yacimiento arqueológico elamita de Susa, cuyos niveles son
anteriores a los de Nuzi, permitió confirmar la existencia en dicha
ciudad de un sistema contable similar. Los receptáculos de fichas de Susa,
a diferencia de los de Nuzi, eran esferas de arcilla huecas que Pierre
Amiet, del Museo de Louvre, denominó "bullae".
Las fichas que contiene son hechas de arcilla modeladas en una gran
variedad de formas geométricas, que incluyen esferas, discos, cilindros,
conos y tetraedros.
El hallazgo de Amjet fue de gran significación pues no solo demostró que
las bullae y fichas existían al menos un milenio y medio antes de que
aparecieran en Nuzi, sino que puso también de manifiesto que eran tanto o
más antiguas que los primeros documentos escritos de Uruk.
Investigaciones posteriores permitieron concluir que este tipo de fichas
estaban presentes, virtualmente, en todas las colecciones de los museos de
artefactos del período Neolítico del Asia occidental.
En efecto, se habían hallado en lugares que van desde el lejano oeste,
como Beldibi, en lo que hoy es Turquía sudoccidental, hasta el lejano
oriente como Chanhu Daro, en lo que hoy es Paquistán. Se han exhumado
fichas incluso en un yacimiento del octavo milenio A.C. a orillas del Nilo
en las proximidades del Jartím. Al principio parecía imposible que
pudiera haber una relación entre las fichas de l época neolítica y las
de Susa ya que un mínimo de 5000 años separaban estos dos grupos de
fichas. Pero el hallazgo de fichas de arcilla similares en yacimientos
representativos de períodos más tardíos, del séptimo milenio A.C. al
cuarto y aún posteriores, permite inferir la existencia de un sistema de
contabilidad que hací uso de fichas, se había difundido no sólo en
Nuzzi y Susa sino por toda el Asia occidental desde una época tan remota
como el noveno milenio A.C. hasta épocas tan cercanas como el
segundo milenio.
El sistema parece haber sido casi idéntico a otros muchos métodos de
contabilidad primitivos, e incluso no tan primitivos. Los filólogos
clásicos están familiarizados con el sistema romano de hacer cálculos
con guijarros. Hasta el final del siglo XVIII, el Tesoro Británico
operaba todavía con fichas para calcular los impuestos.
Los pastores del Irak, hasta nuestros días, emplean guijarros para llevar
la cuenta de las cabezas de sus rebaños, y el ábaco constituye
aún el instrumento normal de cálculo en los mercados de Asia. El
arcaico sistema de fichas de Asia occidental era, quizá, solo algo más
complicado que sus correlatos posteriores.
Considerado en su totalidad, el sistema tenía unas 15 clases principales
de fichas, divididas en unas 200 subclases, basadas en el tamaño, marcas
o variación fraccional como el caso del cuarto, mitad y tres cuartos de
esfera.
En resumen, los primeros ejemplos de escritura en Mesopotamia, constituyen
al parecer, una novedosa aplicación, a finales del cuarto milenio A.C. de
un sistema de registro, que era nativo del Asia Occidental, desde los
primeros tiempos neolíticos en adelante. Desde esta perspectiva, la
aparición de la escritura en la Mesopotamia representa un paso lógico en
la evolución de un sistema de contabilidad que se originó hace unos
11.000 años.
En nuestro continente americano la civilización inca había desarrollado
un sistema de numeración sumamente complejo e ingenioso que permitía
representar todas las operaciones necesarias para la vida cotidiana,
disponer de información precisa y actualizada sobre los recursos del
imperio y conservar un registro de todos los cálculos.
Este sistema, denominado "quipu" (palabra quechua que significa
nudo) se componía de una cuerda principal horizontal de la que colgaban
piolines multicolores reunidos en grupos y en los cuales aparecían a
intervalos regulares diferentes tipos de nudos.
Estos quipus cumplían funciones muy diversas. Servían, por ejemplo, de
base para la representación de hechos, litúrgicos o cronológicos,
desempeñaban el papel de almanaques, pero por sobre todo, se utilizaban
con fines contables. El color de los piolines, la cantidad y ubicación
relativa de los nudos, el grosor de los grupos y separación tenían
significados muy precisos. Además se los conservaba celosamente cuando se
quería mantener en memoria las operaciones efectuadas por lo cual
constituían herramientas estadísticas de gran valor relativas a todo lo
que ocurría en el imperio evaluación de las cosechas, número de
animales cazados, censo de población, registro civil, fijación de la
base imponible, inventarios de los recursos materiales y humanos.
En cada ciudad y aldea había funcionarios denominados quipucamayos
("guardianes de los nudos") que además de confeccionar los
quipus e interpretar su significado, brindaban al gobierno las
informaciones pedidas. Cada año inventariaban los productos cosechados en
la región y enviaban luego los respectivos quipus a la manera de
registros, a la administración central, la cual disponía así de
información estadística semejante a la que encierran nuestros archivos
estatales contemporáneos.
El quipu inca se mantuvo mucho tiempo en uso en Bolivia y en Ecuador. Hou
en día los indios bolivianos y peruanos utilizan un sistema análogo, el
Chimpu, más perfeccionado. Una cuerdecilla da las unidades de 1 a 9 (cada
nudo es una unidad). El número de decenas está representado por los
nudos hechos sobre dos cuerdecillas unidas y el de centenas por tres
cuerdecillas también unidas entre sí.
Pero este método no es exclusivo de América del Sud.
Herodoto cuenta por ejemplo que Darío I rey de Persia, habiendo
responsabilizado a soldados griegos de la custodia de un puente, les
entregó una correa con 60 nudos a la par que les decía: "Deshagan
un nudo cada día, si yo o he vuelto cuando hayan deshecho el último
nudo, vuelvan a sus naves y regresen a su país".
Sistemas análogos se habrían utilizado en China y en Extremo Oriente, el
sistema persiste actualmente. J.G. Février en su obre Histoire de
l'escriture manifiesta: En algunos distritos montañosos de la isla de
Okinawa los obreros cuentas sus días de trabajo y los importes que se les
adeudan mediante nudos hechos en cuerdas de paja.
En la ciudad de Shuri los acreedores prendarios llevan el registro de sus
operaciones mediante una larga cuerda de junco que se divide en dos
mediante otra cuerda. Lo nudos de la parte superior indican el mes del
préstamo y los de la parte inferior el importe de la operación.
Esos ejemplos que atestiguan de la supervivencia de un método arcaico,
prueban el carácter universal de la inteligencia humana y permiten
reconstruir un eslabón de la historia de las cifras y de los sistemas de
numeración que junto con la escritura constituyen una aventura del
pensamiento.
