Hace
algunos años Internet sólo era conocida en algunas universidades, Institutos de
Investigación o grandes empresas, hoy, prácticamente cualquier persona ha oído hablar
de Internet y de sus posibilidades. Aunque no sean profesionales de la informática, casi
todos tienen una idea de lo que es Internet: una red de computadoras conectadas entre sí
que permite cambiar información con casi cualquier parte del mundo.
Aunque esa definición se ajusta bastante a la realidad, Internet tiene
algunas particularidades que la hacen un tanto especial. En primer lugar, la red tiene una
organización en cierto modo caótica. Internet no es una red de comunicaciones
planificada desde el principio como una red global, sino que ha ido formándose a partir
de la reunión de diversas redes que, en principio, eran independientes y autónomas.
Por ello se suele decir que Internet es una red de redes. Un ejemplo:
una Universidad puede tener una red que conecte a todos las computadoras de la misma para
tareas docentes y administrativa. En el momento que esta red se conecta a Internet, todas
las computadoras de la Universidad han pasado a formar parte de la red global, aun cuando
la red de la Universidad sigue siendo independiente.
Al estar formada por tantas redes diferentes, es lógico que en Internet coexistan
multitud de computadoras distintas: desde las supercomputadoras de la NASA hasta las
computadoras personales que puede haber en un aula informática de la Universidad. Para
que computadoras tan distintas se "entiendan" entre si, es necesario que todos
utilicen el mismo protocolo de comunicaciones. En Internet se ha establecido como
estándar de protocolo denominado TCP/IP. Él es el responsable último de que se
pueda establecer comunicación con cualquier computadora de la red independientemente de
su tipo y del lugar en que resida. Por eso la mayor parte de los sistemas operativos
actuales llevan incorporado este protocolo, por ejemplo Windows 95 y sus sucesores, Unix,
Linux, OS/2, etc.